El voto preferencial en las elecciones parlamentarias.

 


Algunos aportes a las propuestas de la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política

por Javier Ormeño Incio


Probablemente todo el que esté leyendo el artículo recuerde haber ido a votar y además de marcar el símbolo de su preferencia, escribir el número de los candidatos que desea ver en el Parlamento; a esto lo conocemos como el voto preferencial, que le permite a cada ciudadano escoger a determinado candidato o candidata de su agrado, para que indistintamente del número asignado en la lista de su organización política, pueda llegar al parlamento por ‘méritos’ propios.

Desde hace varios años, no necesariamente el candidato con mayor votación preferencial ingresa al Parlamento, ya que para que un ciudadano pueda ocupar un escaño, requiere de otros factores que predominan en el sistema electoral.

Lo que conocemos como “valla electoral” pero que realmente lleva por nombre umbral de representación, busca que las agrupaciones que en conjunto obtengan determinado porcentaje de votación, sean aquellas que pueden obtener representantes en el Parlamento. El objetivo de ello es evitar la atomización en el Congreso, facilitando los consensos a través de la conformación de bancadas, las mismas que deben contar como mínimo con 5 integrantes. Así no se tendría a montones de Congresistas que arriban sin grupo parlamentario.

Sin embargo, existe otra posibilidad de llegar al Parlamento, tal como ha sucedido con el Partido Morado que actualmente solo tiene a 3 representantes, lo que en cierta medida contradice la naturaleza de la norma, ya que al no ser 5, se vieron imposibilitados de conformar una bancada al interior del Congreso nacional.

Sin embargo, la naturaleza del Parlamento es la de hablar y pactar, por lo que al existir diversas agrupaciones pero de tendencias similares, sería fácil el poder hallar un punto de encuentro para la conformación de grupos parlamentarios, inclusive más grandes y sólidos, ya que ningún Congresista podría si quiera presentar un Proyecto de Ley si no cuenta con la firma de otros colegas.

Ninguna norma es perfecta pero la eliminación del voto preferencial permitiría que las agrupaciones políticas elijan de manera adecuada y de forma interna el orden de los candidatos en la lista del parlamento que presente la organización; podrían así verse reforzados los procesos de democracia interna en las organizaciones políticas.

Sin embargo, la eliminación del voto preferencial no necesariamente solucionará el problema de representación ni elegirá a mejores representantes ante el parlamento, ya que podrían facilitar al interior de las mismas organizaciones políticas, el surgimiento de grupos dedicados a la comercialización de la mejor ubicación en la lista que presentará la agrupación política para las elecciones parlamentarias.

Por otro lado, una de las propuestas de la Comisión liderada por Fernando Tuesta hace unos años, era que la elección de los parlamentarios se lleve a cabo en la segunda vuelta, lo que busca que los ciudadanos se enfoquen de manera personalizada y mucho más atenta en la elección de sus representantes, puesto que esta votación no estará influenciada por los candidatos a la presidencia y permitirá que los partidos políticos difundan sus propuestas sin necesidad de esperar un resultado positivo a través del denominado arrastre.

Sin embargo, que la votación al parlamento se realice en segunda vuelta podría permitir que las agrupaciones por las que postulan los candidatos que llegaron a esta instancia, se vean mayormente beneficiadas por el denominado voto de arrastre, ya que contarán con un mayor posicionamiento mediático. Recalco nuevamente que ninguna norma es perfecta, en cada caso se debe ponderar tanto aspectos positivos como negativos.


Para concluir, probablemente para equiparar un poco más la cancha, me atrevo a plantear algunas alternativas:

1) Si se mantiene el voto preferencial, debería cambiarse el sistema de conversión de votos a escaños, que permita ingresar a los más votados en cada circunscripción, independientemente de la cantidad de votos totales de la agrupación por la cual postulan. Esto por un lado, premiaría las convicciones de la militancia, evitando que los cuadros políticos calculen con qué agrupación podrían tener opciones de ingresar al Parlamento. Por otro lado, si la agrupación no obtiene el porcentaje mínimo de votos requeridos, perderá de todas formas su inscripción ante el Registro de Organizaciones Políticas del Jurado Nacional de Elecciones.

2) Asimismo, sería interesante que se elimine el voto preferencial, haciendo que las listas al Parlamento sean cerradas, ya que así solo obtendrían representantes las agrupaciones que superen el umbral de representación e ingresarían aquellos militantes que correspondan según su ubicación en la lista de la organización política; algo similar a como se hace con los consejos municipales y los regidores.

Más allá de que las reglas actuales tienen determinados objetivos, ¿para qué mantener el sistema de votación preferencial en las elecciones para el Congreso de la República si los candidatos más votados no son los que ingresan al Parlamento?

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